Esteban histórico volvió a castigar a La U

Por Eugenio Carrasco.
 

Fiesta Alba: Colo Colo vence a la U. de Chile sobre la hora con récord incluido de Esteban Paredes, quien desde ahora es el máximo goleador del Torneo Nacional del Fútbol Chileno.

Ni el mejor guionista podría haber escrito un final con un desenlace tan dramático y emotivo. Es que lo vivido en el Estadio Monumental de seguro quedará en la memoria colectiva, no solo de los fanáticos albos, sino también de los hinchas del fútbol. Un clásico 186 que será recordado como el día en que el delantero del cacique, Esteban Efrain Paredes Quintanilla, llegó a lo más alto, transformándose en el máximo goleador del fútbol chileno con 216 conquistas y que mejor regalo, si el recórd lo consiguió frente a su clásico rival, la Universidad de Chile, que no pudo terminar con los ahora 19 años de monarquía absoluta de Colo Colo en en la Casa Blanca.  
Las cerca de 40 mil personas que llegaron a Pedreros, sabían que sería un partido especial. Colo Colo buscaba seguir con la paternidad, pero existía un condimento extra, el esperado gol de su capitán y de esta forma escribir una nueva historia. Sin embargo, los azules, no querían ser la torta de la celebración y fue así que tras un córner a favor de los Universitarios, encontró la mano del volante Iván Rossi, el juez Roberto Tobar, no dudó en cobrar la pena máxima, que fue transformada en gol por Gonzalo Espinoza con un zapatazo inatajable para Brayan Cortés a los 13 minutos de partido. 
 
Con la ventaja en el marcador y también en el juego, sobre todo en el primer tiempo, La U cumplía a la perfección su propósito de amargar la fiesta. Con un juego colectivo, que si bien no brillaba, al menos permitía administrar el balón en los pies de los más experimentados: Beausejour, Espinoza y González. Así el conjunto de Caputto sacaba la tarea adelante. Por su parte, Mario Salas, buscaría respuesta en la banca y modificaría sus piezas.
 
De esta forma, el segundo tiempo, el Comandante, realizó una modificación que le entregó más juego y velocidad en el medio. Sacó al joven canterano Provoste e ingresó Jaime Valdes, cambio que entregó resultados. Recién iniciado el complemento y con el “Pajaro” administrando el juego, llegó el empate. Salida de Oscar Opazo para que Pablo Mouche, meta un pase entre líneas a Gabriel Suazo quien fusiló al meta Fernando de Paul, que nada pudo hacer ante el misil del joven volante albo. 
 
Ya con el juego equiparado en el marcador, el Cacique salió con todo en busca del triunfo. Profundizando con Mouche y Bolados por las puntas. Así y nuevamente el argentino ganó un rebote en el área y sin marca alguna habilitó a Paredes, quien con un toque marcó su gol 216 y paralizó el corazón de los miles se colocolinos que llegaron a Macul con la sola idea de ver al “Tanque” anotar el gol histórico. 
 
Momento inolvidable para la “Leyenda Alba” que luego de conseguir quedar como máximo goleador del fútbol chileno, salió corriendo para abrazarse con sus compañeros y luego fundirse en un abrazo eterno con sus dos hijos en un costado de la cancha. De rodillas y mirando al cielo, Paredes, agradecía esta instancia soñada, mientras las fotos y todas las miradas del estadio seguían los pasos del goleador albo. 
 
A esa altura del partido, todo era carnaval, algarabía y alegría en Pedreros, más aún, cuando Salas, decide sacar al capitán para la ovasión. El estadio en casi su totalidad aplaudía de pie al último ídolo albo. Paredes, visiblemente emocionado, saludo a su gente y con un paso lento se sentó en la banca, mientras era felicitado por sus compañeros. 
 
Fue en ese preciso momento, mientras todos seguían celebrando el gol de Paredes, incluido la transmisión oficial del partido, que el “Romántico Viajero” aprovechó la desconcentración para que el delantero, Angelo Henríquez, quien ingresó en el segundo tiempo, anotará con una volea espectacular la igualdad, anotando así su tercer gol en clásicos.
En un abrir y cerrar de ojos el estadio se enmudeció y los festejos se calmaron. Parecía que el partido entre albos y azules se cerraba en tablas, con La U yendo al frente y buscando el 3 a 2, eso hasta que por una segunda amarilla resistida por los azules, llegó la expulsión de Camilo Moya quien había hecho gran partido hasta ahí. 
 Así los azules perdieron intensidad, Colo Colo se adueñó del trámite y en el minuto 93 y luego de un tiro de esquina para los albos, que fue servido por Mouche, apareció Julio Barroso  para decretar el 3 a 2, sin marcas y con un De Paul pegado en la línea del arco.
Con la fiesta a tope, los colocolinos no se movieron de sus asientos para esperar el reconocimiento que estaba preparado por la dirigencia de Blanco y Negro a Paredes. Con una tarima, más la presencia de los jugadores y la familia del goleador histórico, Paredes recibió un cuadro con su camiseta estampada con el número 216, un botín autografiado y todo el reconocimiento del pueblo albo, que al fin y luego de postergar la marca del máximo anotador del Torneo Nacional Chileno, llegó y en el mejor momento. Frente a la U. de Chile, con su gente y en su estadio. 
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